Buscar tu mejor cuento

Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos sobre Superación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos sobre Superación. Mostrar todas las entradas

sábado, 8 de octubre de 2022

Un Pequeño Gran Empresario

 


En una ocasión, un señor estaba vendiendo algunas baratijas en una esquina y un rico comerciante se acercó para comprarle un corta uñas. Pasaron algunos meses, y ambas personas coincidieron en el viaje de un banco, el rico comerciante reconoció al humilde vendedor, caminó hacia él y lo saludó amigablemente con esta frase: Hola  colega, usted es el pequeño empresario a quien compré un corta uñas, muy bueno por cierto, gracias. El sólo hecho de haberlo llamado “colega” y “empresario” le dio tanta confianza y seguridad al humilde vendedor, que desde aquel momento, sus pequeños negocios crecieron y se convirtieron en grandes negocios, se han multiplicado sus trabajos y ahora tiene seis puestos fijos y dos semifijos donde da empleo a más de diez personas.

Moraleja

A veces un pequeño gesto puede hacer una gran diferencia, la humildad del grande, engrandece la confianza del pequeño.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Jugando a las Escondidas


Cuentan que una vez se reunieron en la tierra todos los sentimientos y las cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento ya había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca les propuso: —¡Vamos a jugar a las escondidas! La curiosidad sin poder contenerse preguntó: —¿A las escondidas? ¿Cómo se juega eso? —Es un juego en el que yo me tapo la cara para no ver y comienzo a contar desde uno hasta un millón, mientras ustedes se esconden, y cuando haya terminado de contar, los buscaré y al primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar con el juego. Ante esa apasionante forma de explicar de la locura, el entusiasmo se contagió, secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía, a quien nunca le interesaba algo.

Pero no todos quisieron participar en el juego. La verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?... Porque al final siempre la encuentran. La soberbia opinó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que realmente le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella. Y la cobardía prefirió no arriesgarse… el pesimismo exclamó: —¡Ay! ¡Qué complicado!, yo, mejor no juego, seguro estoy que a mí me encuentran primero y pierdo. “Uno, dos, tres…” comenzó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra que encontró en el camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad, por su parte, casi no lograba esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, antes que para ella: 

—“¿Qué tal un lago cristalino?” Mmm…, no, eso es ideal para la belleza. ¿Qué tal la rendija de un árbol? Mmm…, tampoco, eso es perfecto para la timidez. ¡Ya sé! me esconderé en una ráfaga del viento…,mmm..., no, eso es magnífico para la libertad. Así, la generosidad terminó por ocultarse en un rayito de Sol. El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: ventilado, cómodo, pero sólo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris. La pasión y el deseo, en el centro de los volcanes, y el olvido, se me olvido.

Cuando la locura contaba 999, el amor aún no encontraba sitio para esconderse pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y decidió esconderse entre sus flores. —“¡Un millón!” contó la locura y comenzó a buscar. La primera que apareció fue la pereza, estaba a tan sólo tres pasos, junto a una piedra. Después encontró a la fe… la escuchó dialogando con Dios acerca de mover montañas. A la pasión y el deseo los sintió vibrar desde el fondo de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo. Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo…él solito salió disparado de su escondite que había sido un nido de avispas. De tanto caminar, la lo cura sintió sed y dirigiéndose al lago, descubrió a la belleza y con la duda, resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidirá un de qué lado ocultarse.

Así fue encontrando a todos: al talento entre la hierba fresca, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arco iris y hasta el olvido que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas. Sólo el amor no aparecía por ningún lado. L a locura buscó detrás de cada árbol, debajo de cada piedra, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y comenzó a mover las ramas. De pronto, un doloroso grito se escuchó, ¡las espinas habían herido los ojos del amor! La locura no sabía qué hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo por toda la eternidad. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la Tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

martes, 30 de agosto de 2022

La Felicidad Es El Camino


Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener otro. Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan de esa etapa. Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestra pareja le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados. La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿cuándo? Una de nuestras frases favoritas es de Alfred de Souza: "Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar; entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran mi vida".

Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino. Debemos atesorar cada momento, mucho más cuando lo compartimos con alguien especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie. No esperes hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta bajar diez kilos, hasta tener hijos, hasta que los hijos vayan a la escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie, hasta el viernes por la noche, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no hay mejor momento que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino. Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo.

domingo, 21 de agosto de 2022

Si Dios Quiere

Dos amigos se encuentran en el camino y uno le pregunta al otro, ¿Dónde vas? Voy al mercado a comprar un burro, será si Dios quiere, no hace falta decir si dios quiere, le responde el amigo tengo dinero y en el mercado venden burros así que no hay duda de que regresaré con un burro, si Dios quiere, acuérdate que siempre hay que decir si Dios quiere, el amigo se fue y camino al mercado unos ladrones robaron el dinero que traía, se quedó sin nada, pero como se sentía humillado por la situación fue con el vendedor de burros y lo convenció de que se lo entregara con la promesa de que en breve se lo pagaría a un precio más alto.

De vuelta a su caso otros ladrones le robaron al burro, y de yapa le dieron una paliza, ya de noche venia de regreso por el camino cuando se encontró de nuevo con su amigo, ¿de dónde vienes con ese aspecto? Me han robado el dinero si Dios quiere, también me han robado el burro si Dios quiere, tengo una deuda que no sé cómo pagar si Dios quiere, me han dado una paliza si Dios quiere, voy a que me vea el médico si Dios quiere y maldito sea tu padre si Dios quiere.

martes, 9 de agosto de 2022

Pureza De Corazón

Esa es la historia de dos ermitaños que vivían cada uno de ellos en una isla diferente. El ermitaño joven se había hecho muy célebre y gozaba de gran reputación en el pueblo, mientras que el anciano era un ermitaño desconocido. Un día, el anciano tomó una balsa y se desplazó hasta la isla del afamado ermitaño. Le rindió honores y le pidió instrucción espiritual. El joven le entregó un mantra y le facilitó las instrucciones necesarias para la repetición exitosa del mismo. Agradecido, el anciano volvió a tomar la balsa para retornar a su isla, mientras su compañero de búsqueda se sentía muy orgulloso por haber sido reclamado espiritualmente. El anciano a su vez, se sentía muy feliz con el mantra.

El anciano era una persona sencilla y de corazón puro. Toda su vida no había hecho otra cosa que ser un hombre de buenos sentimientos y ahora, ya en su ancianidad, quería hacer práctica de lo aprendido.

Estaba el joven ermitaño leyendo las escrituras, cuando, a las pocas horas de marcharse, el anciano regresó. Estaba compungido, y dijo:

–Venerable asceta, resulta que he olvidado las palabras exactas del mantra. Siento ser un pobre ignorante. ¿Puedes indicármelo otra vez?

El joven miró al anciano con condescendencia y le repitió el mantra. Lleno de orgullo, se dijo interiormente: “Poco podrá este pobre hombre avanzar por la senda hacia la Realidad si ni siquiera es capaz de retener un mantra”. Pero su sorpresa fue extraordinaria cuando de repente vio que el anciano partía hacia su isla recitando el mantra y caminando sobre las aguas.

Moraleja

El que en carne propia vive lo aprendido, goza de una pureza de corazón. ¿Qué no puede obtenerse con un corazón limpio?

La Carreta Vacía


Cierta mañana, mi padre me invitó a dar un paseo por el bosque y yo acepté con placer. Se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas algo más? Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:Estoy escuchando el ruido de una carreta.Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía.¿Cómo sabes que está vacía, si aún no lavemos? le pregunté. Y él respondió: Es muy fácil saber que una carreta está vacía, por causa del ruido.
Cuanto menos cargada está una carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto y aún hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, a una persona inoportuna, que interrumpe la conversación de todo el mundo, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: Cuanto menos cargada está una carreta, mayor es el ruido que hace. 

sábado, 6 de agosto de 2022

Sé Como Un Muerto

Este era un venerable maestro, que en sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo las enseñanzas de los sabios. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

Querido mío, mi muy querido alumno, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos. El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

¿Qué te respondieron los muertos?, preguntó el maestro. Nada dijeron. En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos. El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de ofensas contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

¿Qué te han respondido los muertos? De nuevo nada dijeron repuso el discípulo. Y el maestro concluyó: Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos de unos y a los insultos de los otros.

Moraleja

Quien hoy te halaga, mañana te puede ofender y quien hoy te ofende, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

martes, 19 de julio de 2022

Un Ermitaño En La Corte

En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba a la mesa de acuerdo con su rango. Todavía no había llegado el rey al banquete, cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un pordiosero. Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar del rey. Este insólito comportamiento indignó al primer ministro, quien, ásperamente, le preguntó:

¿Acaso eres un visir? Mi rango es superior al de visir, repuso el ermitaño.

¿Acaso eres un primer ministro? Mi rango es superior al de primer ministro.

Enfurecido, el primer ministro inquirió:

¿Acaso eres el mismo rey? Mi rango es superior al del rey.

¿Acaso eres Dios? preguntó mordazmente el primer ministroMi rango es superior al de Dios. Fuera de sí, el primer ministro vociferó:

¡Nada es superior a Dios!

Y el ermitaño dijo con mucha calma: Ahora si descubriste mi identidad. Esa nada soy yo.

Moraleja

Más allá de todas las categorías y dualidades, del ego y la soberbia, está aquel que ha liberado su mente.

lunes, 11 de julio de 2022

La Parábola Del Caballo

Un campesino que enfrentaba muchas dificultades, poseía algunos caballos que lo ayudaban en los trabajos de su pequeña granja. Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los mejores caballos había caído en un viejo pozo abandonado. Era muy profundo, y resultaría extremadamente difícil sacarlo de allí. El campesino fue rápidamente al lugar del accidente y evaluó la situación, dándose cuenta de que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el costo del rescate, concluyó que no valía la pena, y pidió al capataz que sacrificara al caballo tirando tierra al pozo hasta enterrarlo. Y así se hizo. A medida que la tierra le caía encima, el animal la sacudía. Esta se acumuló poco a poco en el fondo del pozo, permitiéndole subir. Los hombres se dieron cuenta de que el caballo no se dejaba enterrar, sino que, al contrario, estaba subiendo, hasta que finalmente consiguió salir del socavón.

Moraleja

Si usted se encuentra bajoneado, sintiéndose poco valorado, y si los otros le lanzan la tierra de la incomprensión, del egoísmo o de la falta de apoyo, recuerde al caballo de esta historia. No acepte la tierra que tiraron sobre usted, sacúdase de los problemas y suba sobre ellos. No dejen que los problemas los entierren. Cuanta más porquería le lancen, más podrá subir. Todo problema es en si una oportunidad.

lunes, 4 de julio de 2022

Prueba de Honradez



Uno tras otro, nos colocamos el instrumento en los oídos, auscultamos al paciente con sumo cuidado, movimos la cabeza en señal de afirmación. ¡Sí, ahí está! —decíamos. Vimos cómo se le iluminaban los ojos a los compañeros en turno en el momento en que percibían los sonidos. Al final le agradecimos al supervisor que nos hubiera mostrado un caso tan claro. Terminada la sesión, regresamos a la oficina de la jefa de enfermeras y tomamos asiento. El supervisor nos preguntó: ¿Están todos seguros de haber escuchado bien? —Le dijimos que sí, entonces él, con calma y sin pronunciar una palabra más, comenzó a abrir su estetoscopio. Luego sacó de su bolsillo unas pincitas y extrajo unos tapones de algodón que él le había puesto. El estetoscopio había estado inutilizado, muerto y con un silencio absoluto. Ninguno de nosotros podía haber oído los latidos del corazón del paciente, y mucho menos los famosos chasquidos. No vuelvan a hacer eso jamás, —nos amonestó el supervisor. Cuando no oigan algo, díganlo. Cuando no compréndanlo que alguien diga, háganselo saber. Fingiendo que entienden lo que no entienden, quizá logren engañara sus colegas, pero no sacarán nada bueno para sus pacientes ni para ustedes mismos. —En ese momento nos sentimos muy avergonzados. Pero hoy, trascurridos 20 años, pienso que aquella ha sido la lección más importante en mi vida de médico.

jueves, 30 de junio de 2022

Las Tres Rejas

 


El joven discípulo de un filósofo sabio llegó a casa de este y le dijo: Maestro, un amigo suyo estuvo hablando de usted con malevolencia.¡Espera!, lo interrumpió el filósofo. ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme? ¿Las tres rejas?Sí. La primera es la reja de la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?No; lo oí comentar a unos vecinos.Entonces al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Esto que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?No, en realidad no. Al contrario, es malísimo. ¡Vaya! La última reja es la necesidad. ¿Sirve para algo eso que tanto te inquieta?A decir verdad, no.Entonces, dijo el sabio sonriendo, sino es verdadero, ni bueno, ni necesario, no me lo digas, déjalo en el olvido.

Moraleja

Cuántos malos ratos podríamos evitar si sometiéramos a esas tres rejas todo lo que decimos. 

Barrendero de Microsoft

 


Un buen día un hombre perdió su trabajo, y comenzó a buscar uno desesperadamente por varios meses, hasta que se entera de que en Microsoft necesitaba barrenderos. Se presenta y el gerente de recursos humanos le pregunta sus datos, lo observa barrer, lo felicita y le dice: El puesto es suyo. Deme su e-mail, para informarle el día y la hora en que deberá presentarse. El hombre, desesperado, contesta que no tiene e-mail, y el gerente le dice que lo lamenta mucho pero que si no tiene e-mail virtualmente no existe, y que, como no existe, no le puede dar el trabajo. El hombre sale desconsolado, no sabe qué hacer ya que sólo tiene $50 en el bolsillo. Entonces decide ir al mercado de frutas y verduras y compra un cajón de tomates de 1O kg. Se va de casa en casa vendiendo el kilo de tomates a $10. En menos de dos horas ha duplicado su dinero; repite la operación otras tres veces, cena en un pequeño restaurante y vuelve a casa con $300. Se da cuenta de que de esa forma puede sobrevivir, y cada día sale más temprano y vuelve más tarde. Así duplica, triplica y hasta cuadriplica el dinero en un solo día. Con un poco de suerte logra comprar una camioneta, que un año después cambia por un camión; a los tres años, ya tiene una pequeña flota de transporte. Luego de cinco años, el buen hombre es dueño de una de las principales distribuidoras de alimentos del país. Un buen día recibe a un agente de seguros y, al terminar la conversación, este le pide al empresario que le dé su dirección electrónica para enviarle la póliza. El hombre contesta que no tiene e-mail, y el agente le pregunta: ¿usted no tiene e-mail y llegó a construir este imperio?, no quiero imaginármelo que sería si lo tuviera. Y el buen hombre replica: si lo tuviera, sería barrendero de Microsoft.

Moraleja

Si trabajas por tu cuenta y tienes suerte, puedes llegar a ser exitoso. Cuando uno quiere y ama lo que hace puede lograr grandes cosas, no hay que conformarse con lo que uno tiene, así terminarás como barrendero de Microsoft

jueves, 23 de junio de 2022

El Maestro Sufi

 


Un Maestro Sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma.  –Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos, pero no nos explicas su significado. –Pido perdón por eso. – Se disculpó el maestro –En señal de disculpas, permítanme invitarles un rico durazno. –Gracias maestro, –respondió halagado el discípulo. –Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites? - Sí. Muchas gracias – dijo el discípulo. –¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?... - Me encantaría, Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro. –No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte.  –Permíteme que te lo mastique antes de dártelo. –No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo. El maestro hizo una pausa y dijo: –Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada.

La Bolsa De Piedras

En una noche oscura, antes de la salida del sol, un pescador fue al río. Cerca de la orilla sintió algo debajo de sus pies, y descubrió que era una pequeña bolsa de piedras. Recogió la bolsa y su red de pescar, se sentó a la orilla del agua, esperando la salida del sol para recoger lo que había pescado. Perezosamente, cogió una piedra de la bolsa y la lanzó al agua. "Plop", se oyó en el agua. Entretenido con el sonido lanzó otra piedra. Al no tener otra cosa que hacer, siguió lanzando las piedras, una por una... Poco a poco el sol se levantó. Llegó la luz. Ya para entonces había lanzado todas las piedras, excepto una. La última piedra estaba en su palma. Su corazón casi se detuvo cuando, a la luz del día, vio lo que tenía en la mano. ¡Era una piedra preciosa! En la oscuridad, había arrojado muchas de ellas. ¡Cuánto había perdido sin darse cuenta! Lleno de remordimientos, se maldijo a sí mismo, sollozó, lloró y casi enloqueció de pesar. Por accidente, se había encontrado con una gran riqueza que podría haberle proporcionado un extraordinario bienestar en su vida. Pero sin darse cuenta, la había perdido en medio de la oscuridad. Y sin embargo, era afortunado, pues aún le quedaba una gema: la luz había llegado antes que arrojara la última "piedra".

En general, la mayoría no es tan afortunada. La oscuridad te rodea por todos lados, el tiempo se va consumiendo, el sol no se levanta y ya hemos desperdiciado todas las gemas de la vida. Dicen que al diablo le gusta tener las cosas en la oscuridad, cuando le metes luz, el diablo pierde su poder. La vida es un gigantesco tesoro, y el hombre no hace otra cosa que desperdiciarla, pues sabemos que la experiencia es como un peine que te llega cuando te quedas calvo. Cuando llegamos a darnos cuenta de la importancia de la vida, ya se nos ha escurrido entre los dedos. Sin embargo, sin importar lo que se haya perdido hasta ahora, si aún queda un poco de vida, si sólo queda una "piedra", aún puede ser salvada. Nunca es demasiado tarde para aprender. Y especialmente en la búsqueda de la Verdad de la Vida, nunca es tarde; no hay motivo para entristecerse.

jueves, 11 de enero de 2018

El Verdadero Valor del Anillo


Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.
Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro? ¿Qué puedo hacer para ser alguien importante?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
– ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar. -Esta bien dijo el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas. 
Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado (más de cien personas) salió abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.
Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
– ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar, llegó hasta el pueblo. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
– ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven. 
– Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Las personas no saben lo mucho que vales y te van a tratar como si no valieras nada, van a decir que no sirves, porque la gente no sabe, las personas no te conocen.

El Chivo y la Zorra en el Pozo


Hubo una vez una zorra que buscando comida cayó en un profundo pozo, viéndose obligada a quedar adentro por no poder alcanzar la orilla.
—Voy a morir en este pozo, nadie sabe que estoy aquí, decía la zorra.
Llegó más tarde al mismo pozo un chivo sediento, y viendo a la zorra le preguntó si el agua era buena. Ella, ocultando su verdadero problema, se deshizo en elogios para el agua, afirmando que era excelente, e invitó al chivo a descender y probarla donde ella estaba.
Sin más pensarlo saltó el chivo al pozo, y después de saciar su sed dijo: Si realmente muy rica el agua era justo lo que me hacía falta, pero ¿cómo haremos para salir de aqui?
Dijo entonces la zorra:
—Muy fácil, apoya tus patas delanteras contra la pared y alza bien arriba tus cuernos; luego yo subiré por tu cuerpo y una vez afuera, tiraré de ti.
Le creyó el chivo y así lo hizo con buen gusto, y la zorra trepando hábilmente por la espalda y los cuernos de su compañero, alcanzó a salir del pozo, luego dijo:
— chau chivito.
alejándose de la orilla al instante, sin cumplir con lo prometido.
Cuando el chivo le reclamó la violación de su convenio, se volvió la zorra y le dijo:
—¡Oye socio, si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no hubieras bajado sin pensar antes de cómo salir después!.

Moraleja 

Piensen dos veces antes de hacer las cosas, no te dejes seducir por lo primero que veas o escuches, van a sonar lindas al primer vistazo, ahora piénsenlo por segunda vez.

miércoles, 10 de enero de 2018

La Piscina de los Cocodrilos


Dice que había un vez un empresario multimillonario que estaba dando una fiesta porque estaba inaugurando un nuevo edificio que construyó y era tan rico que tenía de mascotas a docenas de cocodrilos en su piscina.
Y en toda su soberbia el tipo dice:
—Este es el noveno edificio que inauguro y para que  vean lo mucho que los quiero y lo rico que soy, voy a regalar el apartamento que ustedes quieran, a aquella persona que cruce nadando mi piscina en medio de mis cocodrilos. Quiero recordarles que hace un mes que no comen y deben estar muy hambrientos. 
Todos se miraban sorprendidos, en eso, un tipo salta y comienza a nadar desesperadamente, los cocodrilos van hacia él, el hombre lucha con los cocodrilos y quien sabe cómo logra pasar la piscina con las ropas desgarradas, todo arañado, lleno de sangre, pero por suerte con todos los miembros completos. 
—He aquí a nuestro hombre valiente, díganos que apartamento se elige, el hombre responde: —no, yo soy un hombre más de montaña y de aire puro, no quiero un apartamento, 
—Entonces que quiere?
 —yo solo quiero localizar !al imbécil que me ha empujado a la piscina! 

Moraleja:

Ejemplo de liderazgo situacional. Los retos en la vida generalmente llegan con un obstáculo y con una oportunidad, la vida esta llena de cocodrilos que tratarán de impedir que llegues a tus metas, las cuales tienes que enfrentarlas con valentía. A veces las situaciones nos empujan a sacar lo mejor de nosotros. 

La Ratita Coqueta

En un bonito pueblo había una casa que tenía fama por ser la más limpia y reluciente. En ella, vivía una simpática ratita que era muy, pero que muy coqueta. Un día, mientras barría la puerta de su casa se encontraba muy cansada, ya le faltaba solo un pedacito para terminar y lo dejó, se fue a echar a la cama y luego Pensó: "solo me falta un poco y terminaré"  agarra fuerzas y decide terminar su trabajo y mientras lo hacía la ratita vio algo en el suelo:

-¡Qué suerte, si es una moneda de oro! Me compraré una cinta de seda para hacerme un lazo, así me veré más bonita. Entonces se fue al mercado del pueblo y se compró el lazo más bonito. La ratita estaba feliz se puso a limpiar las gradas de la calle cantando, pero sobre todo lo hacía para que todos la vieran.

En eso paso por ahí un burro y le dijo:– Buenos días, Ratita. Todos los días paso por aquí, pero nunca me había fijado en lo linda que estas.
– Gracias, señor Burro dijo la Ratita poniendo voz muy coqueta.
– Dime, Ratita, ¿te quieres casar conmigo?
– Tal vez – respondió la ratita -. ¿Qué cosas me dirás por las noches?
El burro soltando su mejor rebuzno le dijo: te diré ¡Hiooo, hiooo
Y la Ratita contestó:
-¡Contigo no me puedo casar, porque con ese ruido me asustarás¡
Se fue el Burro bastante disgustado, cuando, al pasar, dijo el señor Perro:
-¿Cómo es que hasta hoy no me había dado cuenta de que eres super bonita?. Dime, Ratita ¿te quieres casar conmigo?
– Tal vez, pero antes dime: ¿Qué cosas me dirás por las noches?
- Te diré: ¡Guauuu, guauuu!
-¡Contigo no me puedo casar, porque con ese ruido me asustarás!
Mientras, un Ratoncito que vivía cerca de su casa y que estaba enamorado de ella veía lo que pasaba. Se acercó y dijo:
Buenos días, vecina!
-¡Ah!, eres tú! dijo sin hacerle caso.
-Todos los días estás preciosa, Pero hoy más.
-Eso me dices todos los días, pero no puedo hablar contigo porque estoy muy ocupada.
Después de un rato pasó el señor Gato y dijo:
-Buenos días, Ratita, ¿sabes que eres la joven más bonita de todas? ¿Te quieres casar conmigo?
-Tal vez dijo la Ratita-, pero ¿cómo harás por las noches?
-¡Te diré que eres la única y en tu oreja te susurraré muy tiernamante: miauuu, miauu.
-¡Contigo me quiero casar, pues con ese maullido me acariciarás!
Entonces la ratita le dijo al gato -pasa gatito a mi casa te voy a preparar una deliciosa cena- y mientras cocinaba la ratita le dijo gatito -puedes poner la mesa para que cenemos- Y cuando la ratita trajo la comida la mesa le preguntó al gato -que raro porque has puesto en la mesa solamente un plato, un tenedor y un cuchillo? 
– ¡La comida eres tú! dijo el Gato, y enseñó sus colmillos.
Cuando iba a comerse a la Ratita, apareció el Ratoncito, que, como no se fiaba del Gato, estaba en la puerta escuchando todo, cogió un palo de la fogata y se lo puso en la cola para que saliera corriendo.

-Ratita, Ratita, estas bien? – le dijo el Ratoncito muy nervioso. -Si- le respondió.  Ratita yo te quiero mucho ¿Te quieres casar conmigo?

– Tal vez, pero ¿Qué cosas me dirás por las noches?

– Por las noches te diré que nunca estarás sola y te protegeré.
Entonces, contigo me quiero casar.
Poco después se casaron y fueron muy felices.

Moraleja


1. No hay que tomar decisiones importantes en la vida de manera rápida y precipitada.

2. No hay que fiarse únicamente de la apariencia exterior de las personas. No hay que valorar demasiado lo que está en la superficie.

3. Para la ratita lo más importante era hacer crecer su belleza con objetos que va comprando, pero que no le sirve para enriquecer su espíritu y su interior. Su objetivo era realzar su físico y salir rápidamente a la calle para exhibirse. Podemos deducir que para ella la belleza es su mayor valor personal. Se debe hacer hincapié en la importancia de los valores personales.
4. El trabajo duro trae sus frutos, el limpiar, barrer, lavar siempre es positivo.

martes, 9 de enero de 2018

La historia de la Chiva



Dice que Había una vez un maestro que quería enseñarle una lección a su discípulo pero no existían las palabras para contarle, tenía que Mostrarle, entonces que hace el maestro? lo agarra a su discípulo y lo lleva hasta el barrio más pobre de la ciudad, llegan hasta el barrio más pobre y elige la casa más pobre. Imagínense, la casa más pobre del barrio más pobre.
 Llegan hasta la casa y tocan la puerta, que no era una puerta, era una lata en forma de puerta, para que vean lo pobres que eran esta familia, toca la puerta y sale un viejito jorobadito de barba blanca y el maestro le dice:
—Mire Señor, yo tengo que enseñar una lección a mi discípulo para eso necesitamos pasar una noche en su casa yo le pido por favor que nos permita dormir una noche  y nosotros te vamos a pagar bien", —¿Me van a pagar bien?, no hay problema pasen, dijo el anciano.
El maestro y el alumno entraron a la casita y era un solo cuarto 5 por 5 metros donde vivía toda la familia, el papa la mamá los tres hijos y los abuelos, el piso era de tierra las paredes de adobe, había huecos en el techo, un olor a basura, realmente muy humilde la familia. El discípulo  observa que esta familia no tenía ningún bien material, no tenían televisor, no tenían heladera, no tenían radio, el discípulo nota además que su único bien material, su bien más preciado era una Chiva, gracias a la Chiva esta familia podía mantenerse vendiendo leche.
Entonces el discípulo y el maestro  pasa la noche y duermen, y en la madrugada bien tempranito el maestro lo despierta a su discípulo y le dice: vení, vení vamos a ver esa Chiva, se acerca y le pregunta ¿qué opinas de la Chiva? —Linda la Chiva, flaquita pero debe dar arta leche, esta familia debe estar contenta con su chivita.
—Así es, dijo el maestro y en ese momento saco un puñal de su bolsillo y le clavó en la cabeza a la Chiva y la mató.
El alumno le dice al maestro: !vos estás loco¡, Cómo se te ocurre matar a la Chiva, sin está Chiva la familia se va a morir de hambre no van a poder hacer leche, mantequilla o queso, que te pasa en la cabeza, vos no piensas? el maestro se calló y se fue.
Pasó eso de un año y este pobre alumno sentía mucha culpa porque por culpa de él, el maestro mató a una pobre chiva para enseñale una lección que nunca aprendió. Pero después de un año se armó de coraje, se armó de valor y decide saber qué había pasado con esta familia, así que vuelva a pasar por ese Barrio, llega a esta casa pobre y la casa ya no estaba ahí,  estaba derrumba encima de esta casita estaba construido un edificio de 5 pisos y el alumno piensa: obvio, obviamente iba a pasar esto, al no tener su Chiva, está familia han tenido seguramente que vender su terreno, Qué pena, Qué tristeza, pero como todavía sentía mucha curiosidad decide tocar la puerta de este nuevo edificio para preguntar por los anteriores dueños.
Toca la puerta y sale el viejito jorobadito de barbita blanca y el discípulo le dice: usted? que hace aquí? es jardinero es portero? y el viejito le responde: no, esta es mi casa. —¿Cómo que su casa? si hace un año usted vivía en una casa llena de basura con hoyos en el techo, cuénteme, que ha pasado en este año?
—Bueno, más o menos hace un año, coincidiendo con la época en la que usted y su maestro vinieron aquí, unos maleantes envidiosos de nuestra chivita la mataron.
El viejito no sabía que fueron el maestro y su discípulo quiénes mataron a su Chiva. ¿Y qué hicieron? Le preguntó el discípulo. —Casi nos volvemos locos, respondió el anciano, estuvimos una semana sin poder comer queso, ni vender leche ni nada así que ni modo tuvimos que charquear la Chiva, tuvimos que vender su piel, nos alimentamos de su carne y fuimos hasta el mercado y vendimos el resto de la carne y con lo que nos pagaron nosotros compramos semilla de papá, de maíz, de arroz y eso sembramos y cosechamos en nuestra huertita, y nos alimentamos de eso, y lo que sobraba íbamos al mercado campesino y lo vendíamos.
Con el tiempo comenzamos a sembrar y cosechar grandes cantidades de arroz, grandes cantidades de papá, grandes cantidades de choclo y gracias a eso nos hicimos un puestito en el mercado, y eso lo vendíamos.
Con el tiempo comenzamos a exportar papá al Brasil a exportar maíz a Chile a exportar arroz a la Argentina, me convertí en un empresario ahora soy millonario mis hijos tienen su cuarto propio tengo un garaje con 3 autos y un camión, me fue muy bien.
Recién en ese momento, el pobre alumno después de un año, se dio cuenta de cuál era la famosa lección que le quería enseñar su maestro. Hasta aquí, ustedes ¿cuál creen que es la lección que le quería enseñar este maestro a su discípulo?
Si lo pensaron bien se habrán dado cuenta que está chivita mantenía atados a la familia a una vida de mediocridad, ellos se conformaban con lo que tenían, al morir la Chiva se vieron en la obligación y la necesidad de buscar otras alternativas, buscar otra solución. Ahora, esa Chiva  no es una Chiva, con cuatro patas y una cola, la Chiva es una idea, un pensamiento, una palabra que yo me repito, que me impide a mí mismo progresar, me impide ver otras opciones, salir adelante y crecer. Ejemplo: "Yo soy así no voy a cambiar y A quién no le gusta que se vaya" Yo los invito a ustedes a que identifiquen Cuáles son sus chivas que tienen adentro, cuales son esas frases que se repiten y las maten. Cuando uno tiene un trabajo que le paga mal que ni siquiera le alcanza para cumplir con los gastos básicos, es fácil toma la decisión: "yo me buscó otro trabajo" y listo pero cuando uno tiene un trabajo que más o menos sirve, es fácil conformarse con lo que uno tiene.
Esta es una adaptación de la famosa historia de la vaca de Camilo Cruz contada de manera distinta y coloquial para variar.

El jardín de los Narcisos


Claudia, mi hija, quien vive en otro país, me había insistido varias veces diciéndome:

Mami, algún día tienes que venir en primavera para ver los narcisos antes de que se acaben, es todo un espectáculo.

Yo quería ir, pero vivía tan lejos y los pasajes eran tan caros.

Iré muy pronto —le prometí cierto día cuando llamó por décimo cuarta vez.

Un día finalmente pude ahorrar y darme tiempo para hacer el viaje. Cuando llegué yo pensaba que me iba a decir lo mucho que me extrañó y que estaba muy contenta de que yo haya hecho ese sacrificio para ir a verla, pero lo primero que me dijo fue "vamos a ver esos narcisos de los que te hable"

 Pero hija, contame como estas, como está tu marido? Y me dijo:

—Bueno, pero primero vamos a ver los narcisos. Es muy cerca, mamá, nunca te perdonarías haberte perdido esta experiencia.
Caminamos por unos 20 minutos y llegamos hasta un letrero que decía: «Jardín de los Narcisos». Caminamos unos minutos más hasta llegar a la cima de una colina y delante de mí estaba la vista más gloriosa de un campo de flores.

Parecía una enorme mar de oro derramada desde la cumbre de una colina y sus laderas. Las flores estaban sembradas en diferentes diseños de grandes franjas de varios colores: anaranjado, amarillo rojo, verde. Cada variedad de diferente tono estaba plantada en grupos, de tal manera que ondulaban como un solo río, con su propio y único color. Había unas dos hectáreas y media de flores.
—¿Quién hizo esto? —le pregunté a mi hija. ¿la alcaldía, la gobernación, una empresa privada?
—No, Una sola mujer nada más. Vive en aquella casa chiquita.
Caminamos un poco y en el patio nos entrevistamos con la anciana. De inmediato nos puso al corriente:
Sé que se estarán haciendo varias preguntas. La primera de ellas es que en ese terreno que acaban de ver hay sembrados más o menos cuarenta mil bulbos que, desde 1980, yo misma, con mis manos, he cultivado uno por uno hasta que tuve la satisfacción de verlos florecer en primavera. Y después de eso, en muchas primaveras más.
Miré a mi hija quien me sonreía como loca. Y luego pensé en esta mujer quien, por casi cuarenta años, había empezado a traer un bulbo cada vez a esta colina. Plantándolos año tras año, había cambiado para siempre el paisaje y el espacio en que se movía. Y nos había dado a todos los extraños que hemos estado allí, bajo el cielo, el deleite de ver la más asombrosa muestra de colores que yo había conocido en mi vida.
El Jardín de los Narcisos me enseñó que uno de los grandes principios de la vida consiste en aprender a movernos hacia nuestras metas y deseos avanzando un paso cada vez.
Cuando multiplicamos nuestro tiempo libre con pequeños incrementos de esfuerzo diario, encontraremos que podemos realizar cosas magníficas. Podemos cambiar nuestra vida y de paso, dar satisfacciones a los demás.
De cierto modo esto me pone triste —le dije a mi hija. ¿Qué habría logrado yo si hubiese comenzado una meta maravillosa hace unos treinta y cinco o cuarenta años, y hubiese trabajado esa meta a través de todos esos años? ¡Nada más piensa en lo que yo hubiera realizado!
La anciana me dijo una frase directa y sencilla que nunca olvidaré en mi vida, me dijo: Empieza mañana. Yo comencé a los 50 años. 
La verdad es que nunca es tarde para arrancar

las más vistas