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lunes, 8 de enero de 2018

El Cruce del Río


Había una vez dos monjes que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, una mujer lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven y atractiva.¿Qué te sucede? —le preguntó el más anciano. Mi madre se muere. Ella está sola en su casa, del otro lado del río y yo no puedo cruzar. Lo intenté pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda. Pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora que los veo, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar. Ojalá pudiéramos —se lamentó el más joven. Pero la única manera de ayudarte, sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos lo impiden. Eso está prohibido, lo siento. Yo también lo siento —dijo la mujer y siguió llorando. El monje más viejo se arrodilló, bajó la cabeza y dijo: Sube. La mujer no podía creerlo, pero con rapidez se montó a horcajadas sobre el monje. Con bastante dificultad el monje cruzó el río, seguido por el otro más joven. Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó para besar las manos del anciano monje. Está bien —dijo el viejo retirando las manos, sigue tu camino. La mujer se inclinó en actitud de gratitud y corrió por el camino al pueblo. Los monjes, sin decir palabra, siguieron su marcha al monasterio. Faltaban aún diez horas de caminata. Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano: Maestro, usted es un lujurioso como se atrevió a tocar a esa mujer, nuestros votos de castidad nos prohíben siquiera ver a los ojos de una mujer y usted hasta se dejó besar. El anciano respondió: Yo la deje a esa mujer en el río y vos !la sigues cargando¡

La Discusión

Dos comerciantes estaban discutiendo acaloradamente en medio de una muchedumbre. Un forastero, notando lo profundo del enojo de los comerciantes, expresó su sorpresa de que no se estaban dando golpes, y preguntó: ¿Pero porque no se pegan de una vez? un amigo le explicó: “Aquel que suelte el primer golpe, pierde, porque estará admitiendo que se terminaron sus argumentos”.

Moraleja

Esta historia nos sirve para enseñar sobre las emociones y el autocontrol Aún en las situaciones más difíciles hay que saber controlar las emociones, saber contener la ira, saber que hay un límite que aún no las situaciones más difíciles no podemos sobrepasar los derechos de los otros.

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