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jueves, 1 de septiembre de 2022

El Payaso Acróbata


Cuenta una bellísima leyenda francesa del siglo XII que un acróbata y payaso, hastiado de recorrer el mundo, llegó a la abadía de los monjes con la intención de incorporarse allí y dedicarse por entero al servicio de Dios. –Tengo que devolverle a Dios lo que Dios me a dado a mi, decía el payaso. Muy pronto, sin embargo, cayó en la cuenta de que no estaba preparado para vivir la vida de los monjes. No sabía leer ni escribir, no sabía las oraciones, era muy torpe para los trabajos manuales y los ratos de oración se le hacían interminables. A medida que pasaban los días, se veía cada vez más triste y deprimido, como si un manto de tristeza cubriera su alma.

Un, día, muy temprano en la mañana, mientras los demás monjes estaban rezando, el payaso acróbata se puso a vagar por la abadía  y llegó a la capilla de la iglesia, donde descubrió  una imagen de la virgen sentada en su trono. El payaso observó con tal atención el rostro cariñoso y compasivo de la virgen, sintió que no había hecho nada en su vida para demostrarle a la virgen su amor de hijo. Como lo único que sabía hacer bien era brincar y bailar, se despojó de su pesado hábito y empezó a ejercitar para la virgen sus mejores saltos, muecas y cabriolas, mientras le rogaba que aceptara su actuación como prueba de su amor. Desde ese día, mientras los demás monjes se entregaban a sus oraciones, el payaso bailaba, brincaba y ejercitaba sus mejores actos con toda devoción para la virgencita de la cripta.

Un día, mientras hacía sus acrobacias, un monje lo sorprendió haciendo sus brincos y payasadas, muy escandalizado, corrió a contárselo al abad.  Bajaron los dos en silencio a la cripta y, ocultos detrás de una columna, presenciaron atónitos la actuación del acróbata, ofendidos por las payasadas que según ellos, era un acto del demonio  e insultaba a la imagen virgen, el payasito sentenciado a morir en la hoguera por sus sacrilegios y nunca más se volvió escuchar las risas del payaso acróbata en el monasterio.

Moraleja

Cuan injustos podemos llegar a ser, veamos dos  veces antes de pensar, pensemos dos veces antes de hablar, y hablemos antes de enojarnos.

Todos nacimos para ser algo en la vida, y ese algo que sabemos hacer, nadie lo hace como nosotros. Uno es lo que es y a veces pretender hacer otra cosa nos puede traer problemas.

sábado, 13 de agosto de 2022

Dar Y Perder La Vida


Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada Liz, que sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla. El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a donarle sangre. Yo lo vi dudar por un momento antes de tomar un gran suspiro y decir: Sí, lo haré si eso salva a Liz. Mientras la transfusión se hacía, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, muy sonriente, mientras nosotros los asistíamos y veíamos regresar el color a las mejillas de la niña. De pronto el pequeño se puso pálido y su sonrisa desapareció. Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa: ¿A qué hora empezaré a morir? No había comprendido al doctor, pensaba que tendría que darle toda su sangre a su hermana. Y aun así había aceptado.

Moraleja

Da todo por quienes amas. Ama como nunca lo has hecho. No desprecies la amistad de tus amigos. Vive cada día con fe, amor y paz.

sábado, 30 de julio de 2022

El Árbol De Manzanas

Este era un árbol de manzanas imponente, al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho, pero pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que este le decía con cierta tristeza: –¿Vienes a jugar conmigo? Pero el muchacho contestó: –Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos. –Lo siento, dijo el árbol. –No tengo dinero, pero puedes tomar todas mis manzanas y venderlas; así podrás comprar todos los juguetes que quieras. El muchacho tomó las manzanas, obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó: –¿Vienes a jugar conmigo? No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa y para mis hijos. ¿Puedes ayudarme?, –Lo siento, contestó el árbol. –No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa. El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado. –¿Vienes a jugar conmigo? le preguntó. –Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo? El árbol contestó: –Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz. El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo: –Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni una manzana, ni siquiera una simple sombra. El hombre replicó: –No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo. Entonces el árbol, llorando, le dijo: –Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas. Y el hombre contestó: –No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años... –Bueno dijo el árbol, –las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa. El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas de felicidad.

Moraleja

La historia de la vida, de niños, amamos a nuestros padres y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. El muchacho puede ser cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres?

miércoles, 10 de enero de 2018

Huevos con Jamón


Dice que Había una vez un granjero que iba rumbo a su granja cuando a un costado de la calle observa a un niño que estaba botado en el suelo, desnutrido y apunto de morir, continúa caminando y llega hasta su granja.
Y les cuenta la historia a sus animales y les dice: 
—Compañeros, afuera hay un niño que se está muriendo de hambre desnutrido y hambriento ¿que hacemos? Los animales se miraban las caras nadie dice nada hasta que la gallina muy valientemente evanta la mano y dice: 
-—Jefe, qué tal si a ese niño que está afuera le alimentamos con unos huevitos con un poquito de jamón.
Y mientras la gallina decía estas palabras el chancho escuchaba y pensaba, escuchaba y no se daba cuenta, hasta que reacciona y dice:
—Muy bien le demos a ese niño huevitos con jamón.
El chancho sabía muy bien que para darle jamón a ese niño al chancho había que sacrificarlo mientras que la gallina iba a poner sus huevitos e iba a  seguir por ahí feliz de la vida cacareando y cantando.

Moraleja

La gallina estaba solamente involucrada con el problema, en cambio el chancho estaba comprometido con el problema, porque iba a dar la vida por ese niño.
Es la gran diferencia entre comprometerse y solo involucrarse. 

Sabia Naturaleza


Dice que una vez un hombre  iba paseando por el bosque, apreciando la belleza de las plantas y la vida salvaje, cuando de repente vio en el piso un capullo de una mariposa, normalmente los capullos se encuentran en las ramas de los árboles o en hojas verdes, para que cuando la mariposa salga se alimente de la savia de la planta.
Sabiendo esto el buen hombre puso el capullo en una rama y la amarró para que esté junto a los otros capullos, y como le encantaba la naturaleza, el hombre se quedó ahí a observar como la mariposa nacía del capullo.
Estuvo durante horas y vio que el capullo comenzaba a moverse y la mariposa en la punta del capullo había hecho un pequeño huequito, por el que intentaba salir pero le costaba mucho, el hombre  vió que la mariposa luchaba duramente por poder salir del capullo y no podía, porque la mariposa era muy grande y el orificio era muy pequeño, hasta que llegó un momento en el que la mariposa pareció haber dejado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Pareció que se había atascado.
Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del orificio del capullo para hacerlo más grande, y así fue que por fin la mariposa pudo salir.
El hombre estaba contento porque pudo ayudar en la metamorfosis de la mariposa. Sin embargo la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas bien dobladas. El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar el cuerpo.
Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas y no pudo volar.
Nunca pudo llegar a volar…. Lo que el hombre en su bondad no entendió, fue que la agujero chiquitito del capullo, y la dura lucha de la mariposa para salir, era la forma en que la naturaleza alisaba las alas y quitaba todos los líquidos del cuerpo de la mariposa, para que esté más seca y liviana para volar, de esa manera las alas se secan más rápido y al contacto con el aire se vuelven duras y puede volar.

Moraleja

La libertad y el volar solamente podrán llegar luego de la lucha. Y si no encontráramos obstáculos no podríamos crecer y ser tan fuertes como podemos llegar a ser, el camino fácil trae consecuencias negativas.

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