Buscar tu mejor cuento

Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos sobre Autocontrol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos sobre Autocontrol. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de agosto de 2022

Gritos Y Susurros


Un día, un maestro preguntó:

—¿Por qué las personas se gritan cuando están enojadas?

Los alumnos pensaron unos momentos y respondieron:

—Porque perdemos la calma —dijo uno—, por eso gritamos.

Pero ¿por qué debemos gritar cuando la persona está a tu lado? —Preguntó nuevamente el maestro—. ¿No es posible hablar en voz baja? ¿Por qué tienen que gritar cuando están enojados?

Nuevamente se oyeron otras respuestas, aunque ninguna de ellas dejó satisfecho al maestro. Entonces se puso de pie, salió al centro del salón y explicó:

Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para hacerse escuchar ellas gritan a fin de cubrir esa gran distancia. Mientras más irritados estén, más fuerte deberán levantar la voz.

Enseguida preguntó:

—¿Qué sucede en cambio cuando dos personas están enamoradas? Ellas no se gritan, sino que se hablan suavemente. ¿Por qué? Porque sus corazones están tan cerca que la distancia entre ellos es muy pequeña. Cuando están aún más enamorados ¿qué sucede? Ellos no hablan, solo se susurran y se acercan cada vez más. Al final, ni siquiera necesitan susurrar. Solo se miran a los ojos, y eso es todo…

sábado, 6 de agosto de 2022

Sé Como Un Muerto

Este era un venerable maestro, que en sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo las enseñanzas de los sabios. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

Querido mío, mi muy querido alumno, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos. El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

¿Qué te respondieron los muertos?, preguntó el maestro. Nada dijeron. En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos. El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de ofensas contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

¿Qué te han respondido los muertos? De nuevo nada dijeron repuso el discípulo. Y el maestro concluyó: Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos de unos y a los insultos de los otros.

Moraleja

Quien hoy te halaga, mañana te puede ofender y quien hoy te ofende, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

sábado, 30 de julio de 2022

Forma esto parte de mí

 

Cuentan que un hombre sufría de ataques de ira y de cólera, así que decidió buscar una solución, así que fue a buscar un psicólogo, cuando llegó le dijo: tengo problemas con la ira, está haciendo mi vida muy desgraciada, yo sé que puedo cambiar si usted me aconseja, el psicólogo le dice: es muy interesante lo que me cuentas y de todas maneras para poder tratar bien tu problema, es necesario que me muestres tu ira para conocerla y saber de qué naturaleza es, muéstramela, pero ahora no tengo ira no estoy enojado, bien lo que tendrás que hacer es en este caso es que la próxima vez que la ira te invada, vas a venir para que puedas enseñármela, el hombre estuvo de acuerdo y regresó a su casa, algunos días después se encontró con otro ataque de cólera y marchó rápidamente para ver al psicólogo, pero como el psicólogo vivía algo lejos, tardó en llegar, cuando lo hizo, le dijo al psicólogo: estoy aquí de nuevo como me lo dijiste, estupendo, muéstrame tu ira, pero al hombre se le había acabado la rabia durante el camino, parece que no viniste lo suficientemente deprisa, la próxima vez ven lo más rápido posible, pasaron unos días y otra vez el hombre volvió donde el psicólogo esta vez muy rápido pero otra vez se le había acabado la ira y así pasaron más de 10 veces y nunca podía mostrarle su ira, el psicólogo se cansa y le dice: esto no es posible!, creo que me has engañado, si la ira formara parte de ti, podrías enseñármela, has venido al consultorio más de 10 veces y nunca has sido capaz de mostrármela, esa ira, no te pertenece, no es tuya, solo te invade en cualquier lugar y con cualquier motivo, por tanto, la solución es fácil, la próxima vez que la ira llegue a ti, déjala pasar de largo.

jueves, 30 de junio de 2022

Las Tres Rejas

 


El joven discípulo de un filósofo sabio llegó a casa de este y le dijo: Maestro, un amigo suyo estuvo hablando de usted con malevolencia.¡Espera!, lo interrumpió el filósofo. ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme? ¿Las tres rejas?Sí. La primera es la reja de la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?No; lo oí comentar a unos vecinos.Entonces al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Esto que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?No, en realidad no. Al contrario, es malísimo. ¡Vaya! La última reja es la necesidad. ¿Sirve para algo eso que tanto te inquieta?A decir verdad, no.Entonces, dijo el sabio sonriendo, sino es verdadero, ni bueno, ni necesario, no me lo digas, déjalo en el olvido.

Moraleja

Cuántos malos ratos podríamos evitar si sometiéramos a esas tres rejas todo lo que decimos. 

martes, 28 de junio de 2022

El Árbol De Los Problemas

 


El carpintero que había contratado, para que me ayudara a reparar un viejo almacén, acababa de finalizar su primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se había dañado, haciéndole perder una hora de trabajo, y su viejo camión se negaba a arrancar. Por ello, me ofrecí a llevarlo hasta su casa, y en el trayecto permaneció en silencio y con cara de enojado. Cuando llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo frente a un pequeño árbol y tocó las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación, su tiesa cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso entusiasta a su esposa. De regreso me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que lo había visto hacer un momento antes. Este es mi árbol de problemas, contestó, sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa, y en la mañana los recojo otra vez. Lo divertido, dijo sonriendo, es que cuando salgo a recoger mis problemas, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior".

martes, 9 de enero de 2018

La Historia de los Clavos

Dice que había una vez un niño de 9 años que tenía un humor terrible era malcriado, no hacía la tarea, robaba, mentía, pateaba y el papá realmente no sabía qué hacer con él Hasta que un día va a la iglesia y le pide consejo al cura, este le dice que compre una bolsa de clavos. 
—Lo crucificaré? Dijo el papá, no hijo mío, solo le enseñarás una lección. Entonces el papá fue a la ferretería compró, los clavos compró un martillo y llamó a su hijo.
Y le dijo" Mira hijo vos realmente eres inaguantable, no limpias, no haces las tareas, mientes y te peleas con tus vecinos,  mirá, cada vez que te portes mal Vas a clavar un clavo en la puerta de tu cuarto aquí tienes la bolsa aquí tienes el martillo. 
—Bueno, dice el niño con cierto desgano.
Al día siguiente el niño va con el papá y le dice: papá ayer clave 187 clavos Osea que se había portado mal 187 veces, el papá lo miró sorprendido y triste, y le dijo: Bueno ni modo. Pasaron dos días y el niño va con el papá y le dice: papá ayer clave 95 clavos, pasaron cuatro días y el niño le dice: papá papá ayer clave 50 clavos. Y fueron pasando los días hasta que llegó el día en el que el niño va corriendo con el papá y le dice: Papi te cuento ayer no clave ningún clavo. Osea que todo el día se había portado bien y papá contento le dice: muy bien hijo Te felicito mira ahora cada vez que te portes bien, cada vez que hagas caso que hagas la tarea, qué tiendas tu cama, vas a sacar un clavo de la puerta de tu cuarto. 
—Buenos papi, le respondió el niño y se fue contento, estaba medio motivado con el ejercicio.
Fueron pasando los días, el niño se fue portando bien Hasta que llegó el día Donde el hijo va y le cuenta a papá: papi Te cuento ya he sacado todos los clavos de la puerta, —muy bien hijo realmente hiciste un excelente trabajo, ahora vamos a ver tu puerta. Llegan hasta su puerta y la puerta estaba clavada, desclavada, rajada, partida de tanto clavar clavos y el papá le dice al hijo: "hijo mira, esa puerta esa puerta es como el corazón de las personas está lleno de heridas vos puedes lanzar un insulto, lo que es clavar un clavo, te puedes arrepentir y pedir disculpas, lo que es sacar un clavo, pero el hueco sigue ahí. Para evitar los problemas y dañarte a vos y a la gente es mejor callar y no decir nada"

lunes, 8 de enero de 2018

Las tres Pipas

Una vez un indio de la tribu piel roja se presentó furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un vecino que lo había ofendido gravemente. Quería ir inmediatamente a cortarle la melena y matarlo sin piedad. El jefe lo escuchó atentamente y luego le dió permiso para que si fuera a hacer lo que había pensado, pero antes de hacerlo le pidió que llenara su pipa de tabaco y la fumara con calma al pie del árbol sagrado del pueblo, el hombre cargó su pipa y fue a sentarse bajo la copa del gran árbol.
Tardó un par de horas en terminar la pipa sagrada. Luego sacudió sus cenizas y fue a hablar con el jefe piel roja para avisarle que ya había acabado la pipa y a decirle que lo había pensado mejor, que era excesivo matar a su enemigo pero que sí le daría una paliza memorable para que nunca se olvidara de la ofensa. Nuevamente el anciano lo escuchó y aplaudió su decisión, pero le dijo que ya que había cambiado de parecer, tenía que reponer la pipa con tabaco gastado y recoger unas hojas de tabaco de la huerta. También esta vez el hombre cumplió su encargo y estuvo una hora recolectando y meditando. Después regresó a donde estaba el cacique piel roja y le dijo que consideraba excesivo castigar físicamente a su vecino, pero que iría retarle y a echarle en cara su mala acción y le haría pasar vergüenza delante de todos. Como siempre, fue escuchado con bondad y el anciano le pidió que fuera a traer agua al estanque porque tenía sed. El hombre medio molesto pero ya mucho más sereno se dirigió al estanque, tardo otra media hora. Cuando terminó, volvió al jefe piel roja y le dijo:
“Pensándolo mejor, veo que la cosa no es para tanto. Iré donde me espera mi agresor para darle un abrazo. Así recuperaré aun amigo que seguramente se arrepentirá de lo que ha hecho”. El jefe le regaló dos cargas de tabaco para que fueran a fumar juntos al pie del árbol, diciéndole: “Eso es precisamente lo que tenía que pedirte, pero no podía decírtelo yo; era necesario darte tiempo para que lo descubrieras tú mismo”.

Moraleja

Esta historia nos sirve para enseñar sobre las emociones, y sobre los tres cerebros el cerebro límbico el cerebro reptiliano y el cerebro neocortex. Cuando una persona Recibe un insulto, un empujón o un agravio esa información entra primero por el cerebro reptiliano y es lo que nos hace reaccionar primitivamente con los instintos de manera instantánea, después de algunos segundos es información pasa recién al cerebro pensante inteligente y ahí podemos analizar mejor las cosas y decimos: "no fue para tanto".

El Cruce del Río


Había una vez dos monjes que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, una mujer lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven y atractiva.¿Qué te sucede? —le preguntó el más anciano. Mi madre se muere. Ella está sola en su casa, del otro lado del río y yo no puedo cruzar. Lo intenté pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda. Pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora que los veo, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar. Ojalá pudiéramos —se lamentó el más joven. Pero la única manera de ayudarte, sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos lo impiden. Eso está prohibido, lo siento. Yo también lo siento —dijo la mujer y siguió llorando. El monje más viejo se arrodilló, bajó la cabeza y dijo: Sube. La mujer no podía creerlo, pero con rapidez se montó a horcajadas sobre el monje. Con bastante dificultad el monje cruzó el río, seguido por el otro más joven. Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó para besar las manos del anciano monje. Está bien —dijo el viejo retirando las manos, sigue tu camino. La mujer se inclinó en actitud de gratitud y corrió por el camino al pueblo. Los monjes, sin decir palabra, siguieron su marcha al monasterio. Faltaban aún diez horas de caminata. Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano: Maestro, usted es un lujurioso como se atrevió a tocar a esa mujer, nuestros votos de castidad nos prohíben siquiera ver a los ojos de una mujer y usted hasta se dejó besar. El anciano respondió: Yo la deje a esa mujer en el río y vos !la sigues cargando¡

La Discusión

Dos comerciantes estaban discutiendo acaloradamente en medio de una muchedumbre. Un forastero, notando lo profundo del enojo de los comerciantes, expresó su sorpresa de que no se estaban dando golpes, y preguntó: ¿Pero porque no se pegan de una vez? un amigo le explicó: “Aquel que suelte el primer golpe, pierde, porque estará admitiendo que se terminaron sus argumentos”.

Moraleja

Esta historia nos sirve para enseñar sobre las emociones y el autocontrol Aún en las situaciones más difíciles hay que saber controlar las emociones, saber contener la ira, saber que hay un límite que aún no las situaciones más difíciles no podemos sobrepasar los derechos de los otros.

las más vistas