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sábado, 8 de octubre de 2022

Un Pequeño Gran Empresario

 


En una ocasión, un señor estaba vendiendo algunas baratijas en una esquina y un rico comerciante se acercó para comprarle un corta uñas. Pasaron algunos meses, y ambas personas coincidieron en el viaje de un banco, el rico comerciante reconoció al humilde vendedor, caminó hacia él y lo saludó amigablemente con esta frase: Hola  colega, usted es el pequeño empresario a quien compré un corta uñas, muy bueno por cierto, gracias. El sólo hecho de haberlo llamado “colega” y “empresario” le dio tanta confianza y seguridad al humilde vendedor, que desde aquel momento, sus pequeños negocios crecieron y se convirtieron en grandes negocios, se han multiplicado sus trabajos y ahora tiene seis puestos fijos y dos semifijos donde da empleo a más de diez personas.

Moraleja

A veces un pequeño gesto puede hacer una gran diferencia, la humildad del grande, engrandece la confianza del pequeño.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

El Valor Del Trabajo

 


Estela se levantó ese día más temprano que de costumbre. En la clínica donde era secretaria, se realizaría una conferencia con un experto en recursos humanos quien tocaría el tema del valor del trabajo. Como su jefe estaba de viaje, aprovechó para asistir al salón.

Efectivamente, allí estaba ella, tomando nota de todas las teorías acerca de la importancia del trabajo. Entre otras cosas, se habló de la motivación para trabajar y de las satisfacciones que hacen que las personas se sientan útiles; el nombre que el conferencista le daba a este sentimiento de felicidad en el trabajo era el de: !autorrealización!. Mientras ella observaba silenciosa y reflexionaba sobre el tema, recordaba que siempre había querido estudiar medicina, pero, era pobre e hija de un obrero, se privó de entrar a la universidad. Luego de su bachillerato estudió entonces en su pueblo algunos cursos de primeros auxilios y mecanografía.

Uno de sus tíos que vivía en la capital se interesó por el futuro de Estela. Gracias a su oficio de visitador médico, tenía muy buenas relaciones con profesionales de la medicina y podría conseguirle algo a su sobrina; Así sucedió y pronto estaba trabajando en la gran ciudad, en un notable centro médico, con un oncólogo joven, pero de muy alto reconocimiento por su profesionalismo y seriedad.

Algo que le impresionó a Estela en la entrevista de selección con su jefe fue una imagen de Cristo, en una sala de cirugía, guiándole la mano con cuidado al cirujano que operaba. Este dibujo estaba detrás de la silla del oncólogo. Ella pensó: Este doctor no se cree Dios, sino que cree en Dios, es por eso que debe ser buen médico y ser humano. Inmediatamente puso todo su empeño en salir bien de su entrevista, y muy pronto comenzó su tarea de secretaria.

Al terminar la conferencia, Estela abrió el consultorio y comenzó sus tareas cotidianas. Lo primero que hizo fue llamar a cada paciente y recordarle su cita para el lunes de la semana siguiente, al regreso de su jefe. Enseguida revisó las cirugías programadas de la semana, confirmó todos los protocolos en la clínica incluyendo el aviso a los anestesiologos para programar las citas de los que iban a ser operados. Después del almuerzo, atendió las dudas de los pacientes sobre los horarios de las cirugías, hizo algo de archivo, organizó las historias clínicas, revisó la facturación y los cobros a fin de tenerle en claro a su jefe el estado de cuentas al cierre de mes.

Estela salió mucho más tarde de lo habitual, tomó el autobús, hizo un poco de compras en el supermercado y finalmente llegó a su pequeño apartamento cerca de la clínica. Puso un disco que le agradaba, mientras cortaba preparaba la cena. En ese momento rememoró la charla de la mañana y empezó a comparar las palabras del conferencista con todo lo que ella había realizado durante el día. Por una extraña razón, sintió que un cálido rubor le cruzaba por las mejillas mientras se decía: En realidad, cómo me siento de bien haciendo lo que hago; ¡esto debe ser lo mismo que ese señor denomina: !autorrealización!.


Moraleja


La autorrealización es un término que define el máximo desarrollo de las potencialidades de una persona cuando trabaja para sí o para otros. Este empleo a fondo de sus capacidades en trabajos que le sean gratificantes, es como si fuera la suma de las necesidades satisfechas, desde la seguridad hasta la autonomía personal. Ahora se habla también del valor agregado en el trabajo, tanto en los productos o en los servicios. Creo que Estela añadía valor a lo que hacía porque se mostraba satisfecha, útil, trabajando más de lo previsto y dándole forma a un servicio médico más allá de lo esperado por los pacientes. Esta conducta de superación y de mayores alcances es un tipo de autorrealización que no se da mucho en los ambientes tóxicos de las empresas que sacrifican a las personas en la guillotina del autoritarismo y la intolerancia.

Si no, pensemos si al médico oncólogo con el que trabaja Estela no le irá mejor que a sus colegas, por cuenta de ese amable valor agregado en el servicio de su asistente o secretaria.

jueves, 1 de septiembre de 2022

Un Error Afortunado


En el salón de clase había dos alumnos que tenían el mismo apellido: Gonzáles. Uno de los Gonzáles, el más pequeño, era un verdadero dolor de cabeza para la maestra: indisciplinado, poco apegado a los estudios, un buscapleitos. En cambio, el otro Gonzáles, era un alumno ejemplar, responsable y todo un caballero.

Un día, al final del mes, se realizó la reunión de padres de familia, al terminar la reunión, una señora de modales muy finos se acercó y se presentó frente a la maestra como la mamá de Gonzáles. La maestra, creyendo que se trataba de la mamá del alumno ejemplar, se deshizo en alabanzas y felicitaciones y repitió varias veces que era un verdadero placer tener a su hijo como alumno. A la mañana siguiente, el Gonzáles revoltoso llegó muy temprano al colegio y fue directo en busca de su maestra. Cuando la encontró, le dijo casi entre lágrimas: Muchas gracias profesora por haberle dicho a mi mamá que yo era uno de sus alumnos preferidos y que era una alegría tenerme en su clase. ¡Con qué felicidad me lo decía mi madre! ¡Qué feliz estaba! Yo sé que hasta ahora no he sido bueno y me he hecho castigar mucho, pero desde ahora le prometo que voy a cambiar. La maestra cayó en la cuenta de su error, pero no dijo nada. Sólo sonrió y acarició levemente la cabeza de Gonzáles en un gesto de profundo cariño. Con el pasar del tiempo, el pequeño Gonzales cambió totalmente desde entonces y fue realmente, un placer tenerlo en clase, ahora la maestra dice: ahora tengo 2 Gonzales ejemplares.

Moraleja

Muchas veces, las expectativas que tenemos de una persona, de una u otra forma se las comunicamos y es probable que se conviertan en realidad. Las expectativas que los profesores tienen, representan uno de los factores más poderosos en el rendimiento escolar de los alumnos. Si el maestro tiene expectativas positivas sobre sus alumnos, ellos lo notan y logra que estos avancen. Lo mismo si son negativas. Si el maestro está convencido de que sus alumnos son incapaces, los vuelve incapaces. Como dice el dicho: “Si piensas que tu alumno es un idiota, si en realidad no lo es, pronto lo va a ser”.  Si, por lo contrario, el maestro está convencido de que tiene en su salón un grupo de triunfadores, los vuelve triunfadores. Si el maestro tiene una autoestima positiva, valora su trabajo y se encuentra a gusto consigo mismo, sus alumnos lo notan.

Por el contrario, el maestro amargado, sin entusiasmo ni ilusión, cubre toda la acción educativa con un manto de pesimismo y frena las capacidades de sus alumnos. 

Evita toda palabra, gesto u opinión ofensiva. Subraya siempre lo positivo, y sobre todo, no dejes nunca de querer a tus alumnos. Querer a los alumnos no es exagerar en halagos, haciendo que tengan una falsa autoestima. Querer a los alumnos supone interesarse por ellos, por su crecimiento y su desarrollo integral, alegrarse de sus éxitos, aunque sean pequeños y sobre todo, nunca perder la fe.

Vive y enseña a vivir para hacer felices a los que te rodean. En vez de preguntarte qué te van a dar los demás, pregúntate qué vas a darles tú. Proponte vivir de tal modo que todos los que te tratan y conocen sientan una dicha tenerte.  Esfuérzate, desde que te levantas, por ser un regalo para todos los que te consigas en el día. Que consideren un don haberse encontrado contigo. Que de tu conversación salgan fortalecidos. Piensa en lo mucho que se te ha dado, en lo privilegiado que eres. Porque se te ha dado mucho, debes mucho a los demás.

 

domingo, 10 de julio de 2022

Soy Tú

 


Este era un discípulo muy honesto. Moraba en su corazón el afán de perfeccionamiento y el deseo de aprender. Una noche, cuando los grillos quebraban el silencio de la tarde, acudió a la modesta casita de un sabio maestro y llamó a la puerta. ¿Quién es? preguntó el maestro. Soy yo, respetado maestro. He venido para que me proporciones instrucción espiritual. No estás lo suficientemente maduro replicó el maestro sin abrir la puerta. Retírate un año a una cueva y medita. Medita sin descanso. Luego, regresa y te daré instrucción.

Al principio, el discípulo se desanimó, porque pensó que iba a desperdiciar un año de su vida, pero como era un verdadero buscador, de esos que no ceden en su empeño hasta el final y buscan la verdad aunque su vida dependiera de ello. Así que obedeció al sabio. Buscó una cueva en la falda de la montaña y durante un año se sumió en meditación profunda. Aprendió a estar consigo mismo; se ejercitó en el arte del ser. Sobrevinieron las lluvias de la temporada. Por ellas supo el discípulo que había transcurrido un año desde que llegara a la cueva. Abandonó la misma y se puso en marcha hacia la casita del maestro. Llamó a la puerta. 

¿Quién es? preguntó el sabio. Soy tú repuso el discípulo. Si es así dijo el maestro, entra. No había lugar en esta casa para dos yoes.

Moraleja

Más allá de la mente y el pensamiento está el verdadero yo. Y en el yo, están todos los seres.

El Perrito Cojo

El dueño de una tienda estaba poniendo en la puerta un letrero que decía: "Cachorros en venta". Como esa clase de anuncios siempre atrae a los niños, de pronto apareció un pequeño y le preguntó:¿Cuál es el precio de los perritos? El dueño contestó: Entre treinta y cincuenta dólares. El niñito se metió la mano al bolsillo y sacó unas monedas. Sólo tengo $2,37. ¿Puedo verlos? El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió una perra seguida por cinco perritos, uno de los cuales se quedaba atrás. El niñito inmediatamente señaló al cachorrito rezagado.¿Qué le pasa a ese perrito? Preguntó, el hombre le explicó que el animalito tenía la cadera defectuosa y que no caminaría bien por el resto de su vida. El niño se emocionó mucho y exclamó: ¡Ese es el perrito que yo quiero comprar! Y el hombre replicó: No, tú no vas a comprar ese cachorro. Si realmente lo quieres, yo te lo regalo. El niñito se disgustó y, mirando al hombre a los ojos, le dijo: No, no quiero que usted me lo regale. Creo que vale tanto como los otros perritos, y le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis $2,37 ahora y cincuenta centavos cada mes, hasta que lo haya pagado todo. El hombre contestó: Hijo, en verdad no querrás comprar ese animalito. Nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perros. El niñito se agachó y levantó su pantalón para mostrar su pierna izquierda, retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda. El hombre se mordió el labio y, con los ojos llenos de lágrimas, dijo:Hijo, espero que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú.

Moraleja

En la vida no importa quiénes somos, sino que alguien nos aprecie por lo que somos, nos acepte y nos brinde su afecto incondicionalmente.

martes, 5 de julio de 2022

Quemar Las Naves

 


Alrededor del año 335 A.C., al llegar a la costa de Fenicia, Alejandro Magno debió enfrentar una de sus más grandes batallas. Al desembarcar, vio que los soldados enemigos superaban tres veces el tamaño de su gran ejército. Pero, además, sus hombres estaban agotados y no encontraban fuerza para enfrentar la lucha, habían perdido la fe y se daban por derrotados. El temor estaba acabando con aquellos guerreros que alguna vez fueron invencibles.

Cuando Alejandro hubo desembarcado sus tropas en la costa enemiga, dio la orden de que fueran quemadas todas las naves. Mientras los barcos se consumían en llamas y se hundían en el mar, reunió a sus hombres y les dijo: Observen cómo se queman nuestros barcos, esa es la única razón por la que debemos vencer esta batalla, ya que, si no ganamos, no podremos regresar a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá volver a ver a su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, pues sólo hay un camino de vuelta a casa, y es por mar. Caballeros, cuando regresemos a casa, lo haremos de la única forma posible: en los barcos de nuestros enemigos. El ejército de Alejandro venció en aquella batalla, y regresó a su tierra a bordo de las naves conquistadas.

Moraleja

Los mejores hombres no son aquellos que han esperado las oportunidades, sino los que las han buscado y aprovechado a tiempo, los que las han asediado, los que las han conquistado.

jueves, 30 de junio de 2022

Los Obstáculos En Nuestro Camino

Un rey puso una gran roca en medio del camino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba. Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca. Muchos culparon al rey de no mantener los caminos en buen estado, pero ninguno hizo algo para retirar el obstáculo. Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga, encontró una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. Contenía muchas monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino. El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.

Moraleja

Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la propia condición. ¡Si alguna vez cae, levántese y siga adelante!

miércoles, 10 de enero de 2018

Hasta Mañana


La mamá y el papá estaban mirando la televisión, cuando ella dijo:
Estoy cansada; es tarde y me voy a la cama.
Entonces fue a la cocina a preparar los sándwiches que sus hijos iban a llevar al kínder la mañana siguiente. Sacó la carne del congelador para la cena del otro día; verificó si quedaban suficientes cereales, llenó la azucarera, puso las cucharitas y los platos del desayuno en la mesa y dejó lista la cafetera. Enseguida puso la ropa húmeda en la secadora, la ropa sucia en la lavadora, planchó una camisa y cosió un botón; recogió los juguetes, puso a cargar el teléfono y guardó la guía telefónica. Regó las plantas, ató la bolsa de basura y tendió una toalla. Bostezó y se estiró y se fue al dormitorio.
Se detuvo un momento para escribir una nota a la maestra, contó el dinero para la excursión de uno de sus hijos y recogió un libro que estaba debajo de la silla. Firmó una tarjeta de felicitación para un amigo y puso la dirección en el sobre, escribió una nota para el mensajero y colocó todo junto a su bolso. A continuación, la mujer se lavó la cara con las toallitas, se puso crema antiarrugas, se lavó los dientes y las manos. Desde el cuarto, el papá gritó:
—Porque haces tanto ruido? No que te estabas te estabas yendo a la cama?
—¡Ya voy! —dijo ella.
Puso un poco de agua en el bebedero del perro y sacó el gato al balcón, regó las plantas de la sala, cerró la puerta con llave y apagó la luz de la entrada. Dio una ojeada a los niños, les apagó las luces y la televisión y por un momento rezó por ellos, recogió una camiseta, tiró los calcetines a la cesta de ropa y habló con el mayor que estaba todavía haciendo los deberes. Al llegar a su habitación puso el despertador, preparó la ropa para el día siguiente, y ordenó minuciosamente el zapatero. Luego añadió cuatro puntos más a la lista de las cosas urgentes.
En ese momento, el papá apagó la televisión y anunció:
Me voy a la cama.
Luego, apagó la luz y se durmió profundamente.

Sabia Naturaleza


Dice que una vez un hombre  iba paseando por el bosque, apreciando la belleza de las plantas y la vida salvaje, cuando de repente vio en el piso un capullo de una mariposa, normalmente los capullos se encuentran en las ramas de los árboles o en hojas verdes, para que cuando la mariposa salga se alimente de la savia de la planta.
Sabiendo esto el buen hombre puso el capullo en una rama y la amarró para que esté junto a los otros capullos, y como le encantaba la naturaleza, el hombre se quedó ahí a observar como la mariposa nacía del capullo.
Estuvo durante horas y vio que el capullo comenzaba a moverse y la mariposa en la punta del capullo había hecho un pequeño huequito, por el que intentaba salir pero le costaba mucho, el hombre  vió que la mariposa luchaba duramente por poder salir del capullo y no podía, porque la mariposa era muy grande y el orificio era muy pequeño, hasta que llegó un momento en el que la mariposa pareció haber dejado de forcejear, pues aparentemente no progresaba en su intento. Pareció que se había atascado.
Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera cortó al lado del orificio del capullo para hacerlo más grande, y así fue que por fin la mariposa pudo salir.
El hombre estaba contento porque pudo ayudar en la metamorfosis de la mariposa. Sin embargo la mariposa tenía el cuerpo muy hinchado y unas alas bien dobladas. El hombre continuó observando, pues esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar el cuerpo.
Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas y no pudo volar.
Nunca pudo llegar a volar…. Lo que el hombre en su bondad no entendió, fue que la agujero chiquitito del capullo, y la dura lucha de la mariposa para salir, era la forma en que la naturaleza alisaba las alas y quitaba todos los líquidos del cuerpo de la mariposa, para que esté más seca y liviana para volar, de esa manera las alas se secan más rápido y al contacto con el aire se vuelven duras y puede volar.

Moraleja

La libertad y el volar solamente podrán llegar luego de la lucha. Y si no encontráramos obstáculos no podríamos crecer y ser tan fuertes como podemos llegar a ser, el camino fácil trae consecuencias negativas.

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