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lunes, 25 de julio de 2022

El Problema

Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio. Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger a quien tendría ese honor. –Voy a presentarles un problema, dijo, –aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo. Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: –Este es el problema. Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños delicados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados. Después de algunos minutos, un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el florero con determinación y lo lanzó al suelo, usted es el nuevo guardián, le dijo el gran maestro y explicó: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de porcelana muy caro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. Sólo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener ninguna duda, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo.

Moraleja

Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotros: nos gusta contemplarlos, analizarlos, darles vuelta comentarlos, los comparamos. Se ha dado en llamarlos parálisis por análisis a este proceso de contemplación e inacción. ¿Y la solución? Hay que obedecer, no importa lo que le pidan

jueves, 30 de junio de 2022

Los Obstáculos En Nuestro Camino

Un rey puso una gran roca en medio del camino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba. Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca. Muchos culparon al rey de no mantener los caminos en buen estado, pero ninguno hizo algo para retirar el obstáculo. Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga, encontró una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. Contenía muchas monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino. El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.

Moraleja

Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la propia condición. ¡Si alguna vez cae, levántese y siga adelante!

miércoles, 29 de junio de 2022

La Culpa Es De La Vaca

 

En una ocasión se estaba promoviendo la exportación de artículos bolivianos de cuero hacia los Estados Unidos y para garantizar la calidad del producto los americanos ni lerdos ni perezosos, mandaron a un investigador a entrevistar a los representantes de 1000 almacenes en Bolivia. La conclusión de la encuesta fue contundente: los precios de tales productos eran altos y la calidad muy baja. El investigador se dirigió entonces a los fabricantes para preguntarles sobre este problema. Recibió esta respuesta: –no es culpa nuestra; las curtiembres tienen un impuesto aduanero de protección de 15% para impedir la entrada de cueros argentinos. A continuación, les preguntó a los propietarios de las curtiembres, y ellos contestaron: –no es culpa nuestra; el problema radica en los mataderos, porque ellos sacan cueros de mala calidad, como la venta de carne les reporta mayores ganancias con menor esfuerzo, los cueros les importan muy poco y como sea lo sacan. Entonces el investigador, armado de toda su paciencia, se fue a un matadero. Allí le dijeron: –no es culpa nuestra; el problema es que los ganaderos gastan muy poco en venenos contra las garrapatas y además marcan por todas partes a las reses para evitar que se las roben, prácticas que destruyen los cueros. Finalmente, el investigador decidió visitar a los ganaderos. Ellos también dijeron: –no es culpa nuestra; esas estúpidas vacas se restriegan contra los alambres de púas para aliviarse de las picaduras.


Moraleja

Nunca es mi culpa: la culpa es del vecino, de la suegra, del jefe, si entendiéramos que se gasta menos tiempo y esfuerzo en asumir la culpa que en inventar excusas, las cosas mejorarían para todos.

jueves, 11 de enero de 2018

El Águila el Cuervo y el Cazador


Había una vez un cazador que dedice ir al bosque a cazar águilas, no para comerlas ni para hacer sopa, sino para venderlas como mascotas, las cazaba, les cortaba las alas y las vendía en una jaula como hacen con los loros.
Llegó al lugar donde habitan las águilas, un cerro muy alto, cuando de repente ve a un águila en plena acción, estaba cazando, y se lanza a toda velocidad desde los cielos, atrapando con sus enormes garras a una oveja y se la lleva hasta la punta de los cerros y se la come. 
El cazador observó que justo había ahí un cuervo queriendo imitar lo que hacía el águila, el cuervo voló desde lo alto y se lanzó hacia la oveja, con tanta mala suerte que sus garras del cuervo se enredaron en la lana de la oveja y no podía soltarse, el cazador se acerca y lo atrapa diciendo: -bueno, no pude cazar un águila pero me llevaré este pájaro, algo puedo ganar con él, aunque sea se lo puedo dar a mis hijos para que jueguen con el cómo juguete, agarra la tijera, le corta la punta de las alas para que no vuele.
Y así hizo el cazador llegó a su aldea y se les dio de regalo a sus hijos, y uno de sus hijos le dice: “así que estas son las famosas águilas, gracias papi, no sabía que eran negras”,
—No hijo esa ave es un cuervo, pero se cree águila, así que hijo tu nunca seas algo que no eres. 

Moraleja

Cada uno de ustedes tiene una habilidad, es muy bueno en hacer algo.  Y eso que saben hacer no lo puede hacer nadie más como ustedes. Y esa habilidad que tienen sirve para algo, entonces dedíquense a hacer lo que saben con su sello personal.

martes, 9 de enero de 2018

Asamblea en la Carpintería


Cuentan que en una carpintería hubo una extraña asamblea, se reunieron todas las
herramientas discutiendo sus diferencias, en ese momento el martillo ejercía la presidencia, pero el resto le exigía su renuncia, ¿la causa? Hacia demasiado ruido, era rudo, y se pasaba todo el tiempo golpeando, El martillo aceptó su culpa, pero dijo: "si yo me voy, que se vaya también el destornillador", porque es muy vueltero da vueltas y vueltas y vueltas y nunca llega al punto central del objetivo. El destornillador acepta los argumentos y Dijo: ya, está bien, acepto, yo me voy, pero si yo me voy, también que se vaya la lija, es que es muy áspera para tratar a las cosas, no tiene tacto, las lastima. La lija aceptó dijo: "Bueno ya, yo me voy, pero si yo me voy también que se vaya la regla, esa regla se cree perfecta y siempre está midiendo a los demás.
En ese momento entró el carpintero, junto a todas sus herramientas e inició su trabajo, Utilizó el martillo, la lija, el metro y el destornillado, Cuando el carpintero se fue, las herramientas retomaron la discusión, La rústica madera se convirtió en un hermoso mueble, Pero el serrucho se adelantó a decir: Señores, quedó demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades, por eso en lugar de fijarnos en nuestras flaquezas, debemos concentrarnos en nuestras fortalezas” Entonces todos entendieron que el martillo era fuerte, el destornillador unía y daba fuerza, la lija era especial para limar las asperezas, y la regla era precisa y exacta. 

Moraleja 

Lo mismo sucede con los seres humanos. Cuando uno busca defectos en otra persona, surgen los problemas, al contrario, cuando se busca en los puntos fuertes de otro, florecen las mejores relaciones humanas. Es fácil encontrar defectos, cualquiera puede hacerlo, por eso tenemos que fijarnos en lo que nosotros hacemos y no fijarnos en lo que hacen los demás.

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