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miércoles, 14 de septiembre de 2022

El Valor Del Trabajo

 


Estela se levantó ese día más temprano que de costumbre. En la clínica donde era secretaria, se realizaría una conferencia con un experto en recursos humanos quien tocaría el tema del valor del trabajo. Como su jefe estaba de viaje, aprovechó para asistir al salón.

Efectivamente, allí estaba ella, tomando nota de todas las teorías acerca de la importancia del trabajo. Entre otras cosas, se habló de la motivación para trabajar y de las satisfacciones que hacen que las personas se sientan útiles; el nombre que el conferencista le daba a este sentimiento de felicidad en el trabajo era el de: !autorrealización!. Mientras ella observaba silenciosa y reflexionaba sobre el tema, recordaba que siempre había querido estudiar medicina, pero, era pobre e hija de un obrero, se privó de entrar a la universidad. Luego de su bachillerato estudió entonces en su pueblo algunos cursos de primeros auxilios y mecanografía.

Uno de sus tíos que vivía en la capital se interesó por el futuro de Estela. Gracias a su oficio de visitador médico, tenía muy buenas relaciones con profesionales de la medicina y podría conseguirle algo a su sobrina; Así sucedió y pronto estaba trabajando en la gran ciudad, en un notable centro médico, con un oncólogo joven, pero de muy alto reconocimiento por su profesionalismo y seriedad.

Algo que le impresionó a Estela en la entrevista de selección con su jefe fue una imagen de Cristo, en una sala de cirugía, guiándole la mano con cuidado al cirujano que operaba. Este dibujo estaba detrás de la silla del oncólogo. Ella pensó: Este doctor no se cree Dios, sino que cree en Dios, es por eso que debe ser buen médico y ser humano. Inmediatamente puso todo su empeño en salir bien de su entrevista, y muy pronto comenzó su tarea de secretaria.

Al terminar la conferencia, Estela abrió el consultorio y comenzó sus tareas cotidianas. Lo primero que hizo fue llamar a cada paciente y recordarle su cita para el lunes de la semana siguiente, al regreso de su jefe. Enseguida revisó las cirugías programadas de la semana, confirmó todos los protocolos en la clínica incluyendo el aviso a los anestesiologos para programar las citas de los que iban a ser operados. Después del almuerzo, atendió las dudas de los pacientes sobre los horarios de las cirugías, hizo algo de archivo, organizó las historias clínicas, revisó la facturación y los cobros a fin de tenerle en claro a su jefe el estado de cuentas al cierre de mes.

Estela salió mucho más tarde de lo habitual, tomó el autobús, hizo un poco de compras en el supermercado y finalmente llegó a su pequeño apartamento cerca de la clínica. Puso un disco que le agradaba, mientras cortaba preparaba la cena. En ese momento rememoró la charla de la mañana y empezó a comparar las palabras del conferencista con todo lo que ella había realizado durante el día. Por una extraña razón, sintió que un cálido rubor le cruzaba por las mejillas mientras se decía: En realidad, cómo me siento de bien haciendo lo que hago; ¡esto debe ser lo mismo que ese señor denomina: !autorrealización!.


Moraleja


La autorrealización es un término que define el máximo desarrollo de las potencialidades de una persona cuando trabaja para sí o para otros. Este empleo a fondo de sus capacidades en trabajos que le sean gratificantes, es como si fuera la suma de las necesidades satisfechas, desde la seguridad hasta la autonomía personal. Ahora se habla también del valor agregado en el trabajo, tanto en los productos o en los servicios. Creo que Estela añadía valor a lo que hacía porque se mostraba satisfecha, útil, trabajando más de lo previsto y dándole forma a un servicio médico más allá de lo esperado por los pacientes. Esta conducta de superación y de mayores alcances es un tipo de autorrealización que no se da mucho en los ambientes tóxicos de las empresas que sacrifican a las personas en la guillotina del autoritarismo y la intolerancia.

Si no, pensemos si al médico oncólogo con el que trabaja Estela no le irá mejor que a sus colegas, por cuenta de ese amable valor agregado en el servicio de su asistente o secretaria.

lunes, 11 de julio de 2022

La Parábola Del Caballo

Un campesino que enfrentaba muchas dificultades, poseía algunos caballos que lo ayudaban en los trabajos de su pequeña granja. Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los mejores caballos había caído en un viejo pozo abandonado. Era muy profundo, y resultaría extremadamente difícil sacarlo de allí. El campesino fue rápidamente al lugar del accidente y evaluó la situación, dándose cuenta de que el animal no se había lastimado. Pero, por la dificultad y el costo del rescate, concluyó que no valía la pena, y pidió al capataz que sacrificara al caballo tirando tierra al pozo hasta enterrarlo. Y así se hizo. A medida que la tierra le caía encima, el animal la sacudía. Esta se acumuló poco a poco en el fondo del pozo, permitiéndole subir. Los hombres se dieron cuenta de que el caballo no se dejaba enterrar, sino que, al contrario, estaba subiendo, hasta que finalmente consiguió salir del socavón.

Moraleja

Si usted se encuentra bajoneado, sintiéndose poco valorado, y si los otros le lanzan la tierra de la incomprensión, del egoísmo o de la falta de apoyo, recuerde al caballo de esta historia. No acepte la tierra que tiraron sobre usted, sacúdase de los problemas y suba sobre ellos. No dejen que los problemas los entierren. Cuanta más porquería le lancen, más podrá subir. Todo problema es en si una oportunidad.

martes, 5 de julio de 2022

Quemar Las Naves

 


Alrededor del año 335 A.C., al llegar a la costa de Fenicia, Alejandro Magno debió enfrentar una de sus más grandes batallas. Al desembarcar, vio que los soldados enemigos superaban tres veces el tamaño de su gran ejército. Pero, además, sus hombres estaban agotados y no encontraban fuerza para enfrentar la lucha, habían perdido la fe y se daban por derrotados. El temor estaba acabando con aquellos guerreros que alguna vez fueron invencibles.

Cuando Alejandro hubo desembarcado sus tropas en la costa enemiga, dio la orden de que fueran quemadas todas las naves. Mientras los barcos se consumían en llamas y se hundían en el mar, reunió a sus hombres y les dijo: Observen cómo se queman nuestros barcos, esa es la única razón por la que debemos vencer esta batalla, ya que, si no ganamos, no podremos regresar a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá volver a ver a su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, pues sólo hay un camino de vuelta a casa, y es por mar. Caballeros, cuando regresemos a casa, lo haremos de la única forma posible: en los barcos de nuestros enemigos. El ejército de Alejandro venció en aquella batalla, y regresó a su tierra a bordo de las naves conquistadas.

Moraleja

Los mejores hombres no son aquellos que han esperado las oportunidades, sino los que las han buscado y aprovechado a tiempo, los que las han asediado, los que las han conquistado.

jueves, 11 de enero de 2018

La Casa Abandonada


Había una vez un perrito vagabundo que caminaba por las calles y en ese momento comienza a llover, el perrito desesperado se pone a buscar un refugio y encuentra uno en una casa abandonada a donde entra por un agujero. El perrito comienza a ver qué lugar estaba vacío oscuro silencioso y comienza a explorar, sube al segundo piso, cuando derrepente entra a una habitación y ahí encuentra otro perro y este le comienza a gruñir y a ladrar y para evitarse problemas sale corriendo de esa casa abandonada diciendo: - que lugar tan feo, nunca más vendré por aquí.
Esa misma noche otro perro también refugiandose de la lluvia entra a la casa abandonada sube por las gradas al segundo piso entra a la misma habitación y encuentra un perrito bonito sonriente y cariñoso que le bate la cola. Termina la lluvia y este perrito se va de la casa diciendo: que lugar más agradable,  voy a venir más seguido. Afuera de la casa abandonada decía: "La casa de los espejos".

Moraleja 

Muchas veces la cara que nos da la vida, termina siendo un reflejo de la cara que nosotros ponemos.

miércoles, 10 de enero de 2018

El Eco


Un padre y su hijo estaban caminando en las montañas. De repente, el hijo se cayó, lastimándose, y grito de dolor: ¡Aaaaaayyyy!
Para su sorpresa, oyó una voz que repetía, en algún lugar de la montaña: ¡Aaaaaayyyy!  Con curiosidad, el niño gritó: ¿Quién está ahí? Y recibió esta respuesta: -¿Quién está ahí?  Enojado, gritó: -¡Sonso! Y escuchó que le respondían: ¡Sonso! El niño miró al padre y le dice:  ¿Papi?,mirá lo que me dice.
El hombre, sonriendo, le dijo: Hijo mío, presta atención  -Y gritó hacia la montaña: ¡Te admiro!  Y la voz le respondió: -¡Te admiro! De nuevo, el hombre gritó: -¡Eres un campeón! Y la voz le respondió: -¡Eres un campeón! El niño estaba asombrado, pero no entendía nada. Entonces el padre le explicó: -La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces.

Moraleja 

Nuestra vida es un reflejo de nuestras acciones. Si desea más amor en el mundo, ella nos da de regreso exactamente lo que le hemos dado. Nuestra vida no es una coincidencia, sino un reflejo de nosotros mismos.

martes, 9 de enero de 2018

El mendigo y el Rey

En un antiguo pueblo de Francia estaba un hombre pordiosero que pedía limosna todos los días, y como no hacía nada tenía mucho tiempo para pensar y estaba lamentándose de su suerte y de pronto ve a lo lejos una carroza, y pensaba: como quisiera que esa carrosa que viene allá, sea la carroza del rey y que doble por aquí y que se para a mi lado y que vea mi cara de pobre y que me regale una bolsa de oro así me hago rico, se imagina el mendigo, para buena suerte de este pobre era la carroza del rey y justo dobló por ahí y justo se paró a lado del pordiosero, entonces el rey se bajo de la carroza y lo vio al pobre hombre, entonces el mendigo pensó: “mi sueño hecho realidad, hoy me va a dar una bolsa de oro”.
Y entonces el mendigo coloca su más grande cara de pobre y miserable para que lo vea el rey, entonces el rey lo ve, le llama la atención y se acerca al mendigo y él se agacha, se arrodilla ante el mendigo, extiende su mano y le pide limosna al pobre y el mendigo se queda con la boca abierta pensando: el rey me está pidiendo limosna a mí? No es posible, y sorprendido y desconcertado, mete la mano a su bolsa de monedas y comienza a hurgar, haciendo que? Buscando la moneda más chiquita, se la da al rey, el rey la guarda se sube a su carroza y se va, el mendigo se queda furioso, “era mi oportunidad”, "maldito rey tacaño" agarra sus cosas las tira, tira su bolsita de monedas se caen al piso y justo la misma que le dio al rey estaba ahí, pero estaba convertida en oro, si le hubiera entregado toda la bolsa, toda la bolsa sería de oro, pues lo que le ofrezcas a la vida, la vida te paga.

lunes, 8 de enero de 2018

Perdido en las Montañas


Hubo una vez un piloto llamado Enrich Riguner que se perdió con su avión y se estrelló en la cordillera de los andes, caminó en línea recta durante 3 días en medio de un frio glacial, temperaturas no sé cuánto bajo cero, después de caminar 3 días finalmente cayo de cara en la nieve completamente exausto, aprovechó ese respiro inesperado, esa pausa y comprendió que si no se incorporaba de inmediato no lo iba a hacer nunca más, pero agotado hasta la médula no tenía fuerza ni las ganas de seguir, prefería la idea de una muerte dulce tranquila e indolora, solo tenía que dormirse y ya, no se iba a despertar, mientras su cabeza daba vueltas y pensaba, ya se había despedido de su esposa y su hijo, en su corazón había sentido ese amor puro por ellos, sin rencor y bondadoso, después surgió en él un pensamiento de que si no encontraban su cuerpo, su esposa no podría cobrar su seguro de vida en 5 o 10 años, cómo iban a sobrevivir? Se preguntaba, entonces levantó la cabeza, abrió los ojos y vio una roca grande a unos 100 metros de donde se encontraba y pensó que si se arrastraba hasta ese lugar su cuerpo iba a ser un poco más visible y seria encontrado más rápidamente, por amor a los suyos se levantó y comenzó a caminar, pero cuando se levantó y comenzó a caminar ya estaba poseído por esa idea y ese amor y no se detuvo y esos 100 metros se convirtieron en 10 kilómetros, caminó hasta que alcanzó un pueblo, logró sobrevivir, ningún animal en el mundo hubiera hecho lo que él hizo, que hizo? Se dio un motivo una pequeña razón le dio fuerza para continuar, para vivir. Una sola palabra de aliento, una idea, una imagen pueden hacer la diferencia.

La Ropa Sucia

Unos recién casados se mudaron a un barrio muy tranquilo. Tras la primera noche en su nueva casa y cuando se levantaron a desayunar, la mujer observó a través de la ventana que una vecina —a la que todavía no conocía— estaba colgando sus sábanas en el tendedero.
—¡Cómo quedaron de sucias esas sábanas que cuelga aquella mujer! No debe usar un jabón muy bueno. ¡A ver si algún día la encuentro por la escalera y le recomendaré uno mejor! —exclamó, mientras su marido la miraba en silencio.
Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía sus críticas mientras aquella mujer extendía su ropa para que se secara al sol. Sin embargo, unas semanas más tarde, se sorprendió muchísimo al ver que las sábanas de la vecina caían limpísimas de la cuerda.
—¡Mira! —llamó a su esposo—, ¡la señora por fin ha aprendido a lavar, su ropa se ve muy limpia! ¿Quién le habrá enseñado?
—Nadie, cariño —le respondió su marido—. Lo que ocurre es que esta mañana me he levantado antes, para limpiar los vidrios de esa ventana que estaban muy sucios.

Leyenda China

Hace tiempo una joven llamada Lili se casó y se fue a vivir con el marido y su suegra. Pasados algunos días, no se entendía con la señora. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili se irritaba con los hábitos de ella y los criticaba. Los meses pasaron y Lili y su suegra cada vez discutían y peleaban más.
De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo. Pero, incapaz de soportar el vivir con ella, Lili tomó la decisión de visitar al señor Huang, un amigo de su padre. Después de escucharla atentamente, él le entregó un paquete de hierbas y le dijo:
—Deberás darle estas hierbas a tu suegra con las cuales se irá envenenando. No deberás usarlas de una sola vez porque ello causaría sospechas. Pero cada dos o tres días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Sin embargo, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy especial: sé amigable, no discutas y ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda que tienes que seguir fielmente todas mis instrucciones.
—¿Envenenarla? Me parece muy drástico —respondió Lili— no hay otra opción —respondió el señor Huang.  —muy bien, haré todo lo que me pide.
Agradeció a Huang y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de liquidar a su suegra.
Pasaron las semanas y, cada dos días, Lili le servía una comida especialmente tratada. Siempre recordaba lo que el señor Huang le había recomendado acerca de evitar sospechas, y así empezó a controlar su temperamento: obedecía a su suegra, se mostraba gentil y la trataba como si fuese su propia madre.
Seis meses después el ambiente de la casa estaba completamente cambiado. Lili había controlado sus emociones y casi nunca peleaban. En esos meses, no habían tenido ni una discusión y ahora Lili parecía mucho más amable y más fácil de tratar. Pero las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija. Un día Lili se apareció muy apurada en la casa del señor Huang, para pedirle ayuda:
—Querido señor Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di.
El señor Huang sonrió y movió la cabeza:
—Lili, no tienes por qué preocuparte. Tú suegra no ha cambiado, la que cambió fuiste tú. Las hierbas que te di en realidad eran para mejorar su salud. El veneno estaba en tu mente, en tu actitud, pero fue sustituido por el amor que empezaste a darle.

La vieja del Pozo


Había una vez una anciana que pasaba días enteros en la entrada de su aldea, ahí había un pozo de agua donde todas las personas, forasteros y lugareños asistían para recoger agua.
Un día una joven que venía rumbo a la aldea se le acercó y le preguntó:
—Yo nunca había estado en este pueblo como este ¿Cómo son los hombres de esta aldea?
La anciana levantó los ojos, la miró de frente y le preguntó:
—¿Cómo eran los hombres del pueblo de dónde venías?
Uh, machistas, egoístas y peleadores. Por eso me siento contenta de haber salido de allá.
—Así son los hombres de este pueblo, respondió la vieja del pozo, de manera tajante.
Un poco más tarde, otra mujer se acercó a la anciana y le hizo la misma pregunta:
—¿Cómo son los hombres de este pueblo?
—¿Cómo eran los hombres del pueblo en que vivías? —preguntó la anciana.
—Pues todos son buenos, honestos, trabajadores. Tenía tantos amigos allí que me da pena separarme de ellos.
—Así son los hombres de aquí —dijo la vieja de manera inmediata.
La primera joven, que había permanecido cerca, escuchó la conversación, se acercó a la anciana y le dijo:
—Vieja mentirosa ¿Cómo puedes dar dos respuestas tan diferentes a cerca de la misma pregunta?
La anciana, con una sonrisa en sus labios, le contestó:
—Sino has vivido nada bueno en tu vida, tampoco lo vivirás aquí. En cambio, aquella persona que tiene amigos en su ciudad, aquí también encontrará amigos felices y leales. Porque las personas son lo que hallan en sí mismas: uno siempre encuentra lo que quiere encontrar.

Moraleja 

Esta historia nos sirve para aprender y enseñar sobre la actitud acerca de que cosechamos lo que sembramos, si yo veo el mundo de manera oscura es porque yo soy una persona oscura y si yo veo el mundo de forma alegre es porque yo soy una persona alegre.

La Crisis


Había una vez un ciudadano que vivía al lado de una carretera donde vendía unas ricas albóndigas con pan. Paraba muy ocupado trabajando y por eso no oía la radio, no leía los periódicos ni veía la televisión. 

Alquiló un terreno, colocó una gran valla y anunció su mercancía gritando a todo pulmón: "Compren deliciosas albóndigas calientes", y la gente se las compraba.
Aumentó la adquisición de pan y carne, compró un terreno más grande para poder ocuparse mejor de su negocio, y trabajó tanto que dispuso que su hijo dejara la Universidad donde estudiaba Ciencias Empresariales a fin de que le ayudara.
Sin embargo, ocurrió algo importante; su hijo le dijo: "Padre, ¿pero no escuchas la radio, ni lees los periódicos?, estamos sufriendo una grave crisis, la situación es realmente mala en el país; peor no podría estar". El padre pensó: "Mi hijo estudia en la Universidad, lee la prensa, ve la televisión y escucha la radio sabe entonces lo que dice". 
Compró pues menos pan y menos carne, sacó la valla anunciadora, dejó el alquiler del terreno con el fin de eliminar los gastos y ya no anunció sus ricas albóndigas con pan, y las ventas fueron disminuyendo cada día más.
"Tenías razón hijo mío", le dijo al muchacho. "verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis"

El Regalo Esperado


Había una vez una niña pequeña que quería una muñeca. Cada tarde, se arrodillaba a decir sus oraciones, y a recordarle su deseo a Dios. “Por favor Dios, dame una muñeca para Navidad.” La Navidad llegó y pasó, pero no había muñeca para la niña. Como el cumpleaños de la niña era a Comienzos de enero, nuevamente comenzó los rezos para pedir su muñeca. “Por favor Dios, no quiero otra cosa, sólo mi muñeca.” Cuando abrió sus regalos de cumpleaños, no encontró ninguna muñeca. Seguía el día de la reyes, y la niña redobló sus esfuerzos. “No quiero dulces, Dios. Sólo una muñeca, por favor te lo pido”. Su hermano que tenía su cuarto alado de ella todo el tiempo había escuchado sus plegarias nocturnas, ya estaba cansado de oír el asunto de la muñeca. “¿Por qué no te das por vencida?”, le preguntó impaciente. “Dios no está respondiendo a tus oraciones” porque Dios no existe. “Si existe y Dios sí está respondiendo a mis oraciones”, contestó la pequeña. “¿Cómo es posible que Dios esté respondiendo a tus oraciones?”, "La Navidad llegó y pasó, y nada, tu cumpleaños se fue y nada, los reyes ni se acordaron de vos y todavía no tienes tu muñeca. Dios no está respondiendo a tus oraciones, sonsa.” “Sí lo está”, repitió ella, “Dios me está diciendo que ¡NO!” que no es el momento adecuado, que tengo que esperar, y no me quedo de brazos cruzados porque si soy perseverante lo lograré.

Los Tres Obreros

Tres obreros preparaban piedras para la construcción de un gran templo. Me aproximé al primero y le pregunté muy amablemente: ¿Qué estás haciendo amigo mío? ¡Alzando piedras! ¡Que no tienes ojos! —respondió enojado. Me encaminé hacia el segundo y le pregunté ¿Qué haces amigo?: ¡Trabajando para ganarme el pan de cada día! —fue su dura respuesta. Me dirigí entonces al tercero y le hice la misma pregunta: ¿Qué estás haciendo amigo mío? El obrero lleno de alegría respondió con entusiasmo: !Estoy construyendo una iglesia. Observa de qué modo tan diverso cada obrero cumplía con su deber. El primero se desatendía de una tarea para él material y grosera. El  segundo, sólo veía el dinero que recibiría porsu trabajo y el tercero contemplaba el ideal y lo hacía con amor.

Moraleja:

Esta historia nos sirve para enseñar  sobre un cambio de actitud de cómo ante una misma situación, un mismo problema, un mismo trabajo, las personas reaccionamos de manera distinta. 

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